Primera vez que los niños iban en barco y a una isla, toda una aventura! Nada más llegar decidimos hacer una de las rutas intermedias dejando la playa para la tarde. una hora y pico por senderos bien cuidados y señalizados, pudimos ver una lagartija enorme que encontró Lía pero poco animales más. Eso sí unas vistas preciosas. Al acabar la ruta los niños estaban bastante cansados decidimos ir a comer, una gran decisión porque debimos de coger una de las ultimas mesas que quedaban libres a la sombra. Un churrasco bastante bueno para calmar los ánimos y para la playa. Allí nos echamos la tarde, entre marisqueo, snorkel y bañitos. La verdad que en el mar sí se notaba mucho que era una zona protegida porque pocas veces vimos tanta fauna marina tan variada y tan grande. Aunque creo que el mejor momento del viaje fue ver a los delfines nadando y saltando en libertad pegados a nuestro barco, un momento que no se nos olvidará a todos.




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